Pienso, luego existo.
Pienso y luego existo es la frase célebre pero la verdad es que la mayoría de nosotros primero vive y luego piensa. Primero hace y luego razona. Es la lucha diaria de los mortales. Existimos literalmente porque nuestros padres no lo pensaron dos veces cuando decidieron dar rienda suelta a su deseo sexual. Muy pocos son los que fueron planificados, anunciados, esperados... La mayoría de nosotros somos las 'bendiciones' inesperadas de tardes de aburrimiento, casas solas, catorces de febrero, desquites, clavos que sacan otros clavos, primeros de enero, etc, etc.
Eso no le quita valor a nuestra existencia pero estoy convencido que le imprime al alma un desaliento y vacío. Nos ata a un círculo vicioso que se empeña en repetir el modus operandi de errores paternales heredados.
Hoy en día el vacío existencial es el cáncer de la sociedad.
Estamos hiperconectados pero tan solos. Somos tan populares pero a la vez nos sentimos tan excluidos y distantes que no queda más que acabar con la miseria de una vida sin sentido... Eso al menos es lo que piensa el deprimido y desesperado 'corazón' del solitario caminante de este mundo. 'frente a frente bajamos la mirada pues ya no queda nada de que hablar' reza la canción. Quien hubiera pensado que la soledad, la ansiedad, la exclusión, la depresión y el amor se llevaran tantas vidas, sueños, talentos al fondo de un sepulcro.
Cuánto nos serviría, para atravesar este valle de sombra y de muerte, el hacer nuestra la frase del filósofo de la vida, Jesucristo, quien dijo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.
La soledad es una asesino sigiloso que mata nuestra confianza, nuestra conciencia de seres trascendentales y nuestro propósito de vida.
Cuando se acaban nuestras certezas revive la fe que nos encargamos de matar cada día con los avatares de este mundo.
La fe nos hace ver que que no fue bueno pero fue lo mejor.
Comentarios
Publicar un comentario