Hoy es Noche Buena y soy libre
Hoy es Noche Buena y soy libre, al menos estoy muy convencido de eso.
Soy libre a la fuerza, luché para ser escuchado. No fue gratis o fácil, tuve que pagar el precio que nadie más quiso.
Si soy libre, pues lo soy a precio de lágrimas, ideas, sueños, trabajo, creatividad, conocimiento y fe.
Hoy soy libre para aceptarme como soy, para amarme como soy. Ya no me motivan los miedos porque perdieron su fuerza cuando los reconocí y los acepté. Cuando me di cuenta que mi vida es mucho más que malas experiencias y que no puedo anclarme a ellas.
Soy libre porque me queda poco tiempo y sería injusto conmigo y con el que me puso en este mundo, vivirlo sufriendo, odiando, temiendo, ignorando, queriendo en silencio, esperando.
Soy libre porque decidí intentar, decidí creer.
Puedo hacerme un corte de cabello sin pasar por una crisis existencial, puedo ser honesto sin ser hiriente, puedo decir con exactitud lo que quiero para mi vida y puedo reconocer sin envidia cuando he sido superado.
Soy libre de entregar mis ideas y ver como otros las llevan a cabo exitosamente. Soy libre de reproducir mi liderazgo y retirarme del camino para que otros surjan. Soy libre para entender que las etapas terminan y soy libre para dejar que otros se equivoquen sin tener la necesidad de entrometerme y "corregir".
Soy libre para reconocer que soy débil en algunas áreas pero que soy más fuerte que otros en muchas más.
Soy libre para celebrar las navidades con muchos regalos y una gran cena sin el mínimo remordimiento porque no unicamente me acuerdo de Jesús el 25 de diciembre.
Soy libre para redefinir mis sueños porque en el caminar me doy cuenta de que algunos son utopías, otros son vanalidades y para otros no tengo lo que hace falta.
Pero sobre todas las cosas soy libre porque acepte el regalo, porque decidí extender mis manos y recoger en fe aquello que alguien mejor que yo ganó.
Ahora se que si soy libre, pues lo soy a precio de Sangre. La de uno mejor que yo, la del único Maestro que demostró que practicaba lo que enseñaba y que no dejó solo en teoría la palabra sacrificio. Uno para el que las reglas no eran ataduras sino puertas abiertas y las cadenas y grilletes no eran más que ingenuas y necias oportunidades para que el demostrara su poder.
Si soy libre. Lo soy para seguirlo a El.
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